Buscabulla: antes y ahora (EN PORTADA)
Fotos por Tahir Narváez (@txhir). Asistente de Fotografía (@xvntiago). Styling por José Gabriel (@esjosegabrieel). H&M por Natalia Nicole (@natnimakeup). Espacio: Casa Necromancy (@casanecromancy / @necromancycosmetica).
Para el dúo puertorriqueño Buscabulla, su más reciente álbum “Se Amaba Así” no surgió de una estrategia creativa ni de una narrativa conceptual diseñada de antemano. Surgió de algo mucho más incómodo: un proceso real de transformación personal y de pareja. Un momento en el que la música dejó de ser únicamente un proyecto artístico para convertirse en una forma de entenderse.
Antes de ese punto, sin embargo, hubo un recorrido largo -y poco lineal- que comenzó lejos de Puerto Rico.
Nueva York como punto de partida
Raquel Berríos no llegó a Nueva York buscando una carrera musical. Llegó por el arte visual. Desde niña tenía una conexión con la ciudad a través de su familia y un interés profundo por el diseño. Estudió arquitectura en la Universidad de Puerto Rico y luego textiles en Rhode Island, con la idea clara de eventualmente trabajar en Nueva York.
La música apareció después. “A mí lo que me llevó fue, más que nada, el diseño… y después terminé encontrando un aspecto nuevo de mí misma y ese lado musical”, cuenta.
Luis Alfredo Del Valle, por su parte, llegó con el objetivo opuesto: encontrar colaboradores musicales. Desde Puerto Rico ya tocaba en bandas con amigos, pero buscaba estudiar producción musical y expandir sus posibilidades creativas.
Se conocieron, como suele ocurrir en muchas historias de la escena creativa, en un lugar inesperado y en un momento poco predecible: una fiesta de Thanksgiving. A partir de ahí, el proyecto se fue dando de manera natural.
Raquel ya tenía demos grabados de manera “rudimentaria” en GarageBand, canciones hechas en inviernos solitarios en los que experimentar con sonidos se convirtió en una forma de combatir la depresión estacional, según nos contó. Cuando Luis los escuchó, encontró algo especial en ellos: “Eran estos demos bastante DIY… pero tenían algo bien especial. Tenían mucha alma, mucha personalidad. Y obviamente la voz de Raquel es súper especial”, recuerda.
Con el tiempo, la colaboración se volvió inevitable. Primero compartiendo instrumentos, luego espacio, y eventualmente formalizando el proyecto que terminaría llamándose Buscabulla.
El regreso
Aunque la banda se consolidó en Nueva York, Puerto Rico siempre estuvo en el horizonte. La decisión de regresar finalmente llegó en 2018, impulsada por una mezcla de factores personales y familiares, incluyendo la crianza de su hija.
Pero el regreso también implicaba una contradicción. “Puerto Rico es ese lugar que los dos quisimos huir, en parte”, admite Raquel. Nueva York ofrecía una energía creativa constante, un ecosistema donde el arte y la música tenían espacio para crecer. En Puerto Rico, sin intentar tapar el sol con la mano, el panorama del arte local es distinto. Sin embargo, después de años en la ciudad, también sentían que habían agotado lo que podían absorber de ella.
Volver a la isla significó algo distinto: mirar hacia adentro.
Raquel empezó a explorar la música que escuchaba su padre, asistir a fiestas patronales, festivales y espacios culturales que antes había pasado por alto.
“Yo estaba tan obsesionada con nuestras tradiciones y fiestas de pueblo que me super inserté en eso, y empecé a utilizar a Puerto Rico como un eco de inspiración”, dice.
Ese proceso se reflejó directamente en su álbum Regresa (2020), un disco que marcó un antes y un después en su sonido, y en su presencia como artistas en Puerto Rico. Pero tampoco fue tan fácil; Regresa salió en medio de la pandemia.
Lo que debía ser el inicio de una etapa de gira y expansión se convirtió en un lanzamiento en un mundo detenido y con mucha incertidumbre. Sin embargo, ese mismo contexto también transformó la manera en que la gente se relacionó con el disco. “Por el mundo estar como estaba, creo que la gente desarrolló una relación con el disco un poco más íntima”, explica Luis.
La música se convirtió en compañía durante el encierro. Y en un giro inesperado, el disco terminó encontrando una audiencia más amplia. Incluso, tiempo después, Bad Bunny confesó que había sido uno de los álbumes que más escuchó durante la pandemia.
Ese momento provocó una nueva ola de presentaciones y oportunidades que, quizás, no hubiesen ocurrido cuando el álbum salió originalmente. Colaboraciones con artistas urbanos, como Jhayco y Bad Bunny, le dieron luz a su trabajo ante otra audiencia y Buscabulla comenzó a escucharse cada vez más en la isla.
Finalmente, cuando las restricciones de la pandemia redujeron, realizaron su primer concierto en Puerto Rico en el Anfiteatro Tito Puentes.
Pero mientras todo eso pasaba afuera, dentro del proyecto -y dentro de su relación- ocurrían otros procesos más complejos.
Cinco años después - Se Amaba Así
Entre Regresa y el nuevo álbum, Se Amaba Así, pasaron cinco años. No fue un silencio creativo. Fue la acumulación de cambios: la pandemia, la vida en pareja, la pérdida de familiares y un Puerto Rico que también estaba transformándose rápidamente.
“Fueron unas altas y bajas bien locas”, resume Raquel. Todo ese contexto terminó convirtiéndose en la base emocional del nuevo álbum. Se Amaba Así es, en esencia, un disco sobre cómo se transforma el amor con el tiempo y el vaivén de emociones durante una ruptura.
Durante la conversación, Raquel describe el álbum casi como una herramienta de autoconocimiento. Hablar del amor en el disco implicó mirar hacia atrás, cuestionar patrones aprendidos y confrontar dinámicas dentro de la relación.
“Mientras tú estás en una relación muchas veces estás actuando por lo que aprendiste… no sabes identificar tus love languages o tus attachment styles”, explica. El proceso de escribir el álbum -y de atravesar conversaciones difíciles- cambió esa perspectiva.
“Después de hacer este álbum
estoy mucho más consciente
de quién yo soy,
de mis patrones aprendidos,
de cuáles quiero seguir teniendo
y cuáles no”,
confesó Raquel,
ambos coincidiendo en que esa consciencia es la diferencia entre cómo amaban antes y cómo ven el amar ahora.
Convertir esa experiencia en música no fue una decisión sencilla. De hecho, Luis inicialmente dudó de la idea de que el disco girara alrededor de la ruptura: “Pensaba: ¿por qué vamos a lavar los platos sucios en la calle?”, recuerda de manera muy sincera.
Pero, eventualmente, cambió de opinión al pensar en los artistas que más admira… aquellos que se atreven a ir a lugares incómodos para crear algo honesto: “Todos los artistas que me gustan son gente que van a lugares personales, y a través de eso uno conecta con ellos”.
Aun así, el proceso fue emocionalmente intenso. Hubo momentos en los que trabajar en una canción terminaba convirtiéndose en frustraciones o encuentros inesperados con sentimientos que aún no habían explorado. Pero siempre regresaban nuevamente a la música. “Era todo un entrelazado súper complejo… pero así es la vida”, dice Luis.
Dos perspectivas
Una de las decisiones más interesantes del álbum fue incluir por primera vez la voz de Luis como cantante dentro del proyecto. Hasta ese momento, la narrativa de Buscabulla había estado centrada principalmente en la voz de Raquel.
Pero para este disco, Luis sintió que hacía falta un contrapunto. “Después de escuchar varias canciones desde el punto de vista de Raquel, sentí que era necesario para balancear”, explica. “Me daba miedo poner mis sentimientos en la mesa, y que la primera vez que cantara en el grupo fuera sobre este tema”, abundó Luis, recordando el momento de decidir exponerse de una manera nueva en su proyecto musical.
Pero una vez integrada al álbum, la perspectiva dual terminó ampliando el universo emocional del proyecto.
En el nuevo álbum de Buscabulla, el amor no aparece como una idea romántica abstracta. Aparece como lo que realmente es: un proceso que cambia, se rompe y a veces se vuelve a entender desde otros ángulos y espacios emocionales.
Si Se Amaba Así documenta un momento específico, también marca el inicio de otro.
Hoy, Buscabulla sigue existiendo como proyecto compartido, comenzando incluso su primera gira por Europa este verano. Pero ambos también están explorando caminos más individuales (como personas y como creativos).
Lo que queda del álbum no es únicamente una narrativa sobre ruptura, es un registro de lo que ocurre cuando dos artistas deciden mirar su propia historia sin suavizarla y compartirla de manera muy abierta (y vulnerable) a otros.
Con Se Amaba Así, Buscabulla alcanzó algo único: convertir un proceso profundamente personal en algo que otros pueden no solo escuchar, sino abrir conversación, reconocerse y convertir en suyo.