ROBI: con el corazón en la mano (EN PORTADA)

Fotos por Tahir Narváez (@txhir). Styling por José Gabriel (@esjosegabrieel). Entrevista por Cristina Carradero.

El cuarto es blanco. Hay cuatro sillas blancas. Luz fría. Es el camerino del Francisco Oller, pocas horas antes de que Robi se suba por primera vez a un solo show en un escenario grande en Puerto Rico, y hay algo extrañamente poético en que la conversación sobre sus canciones más honestas, hasta el momento, ocurra aquí: en un espacio sin matices y sin mucho adorno.

Después de un día largo -horas de estudio, entre fotos para esta portada y su fitting con Trasiego- este cuarto blanco se convierte en lo más parecido a una pausa. La cámara descansa y ahora nos toca hablar. No tardamos mucho en darnos cuenta de que Robi es uno de esos artistas que lleva el corazón en la mano.

Resulta que el joven carolinense en un punto dividió su vida en dos: la música y el béisbol. Pero había una que desde mucho antes lo jalaba con más fuerza.

"Siempre me ha gustado la música. Desde que tengo uso de razón siento una conexión que no puedo ni explicar. Yo era de esos niños que se quedaban pegados a la bocina del carro, escuchando las letras y tratando de entender lo que decían las canciones".

Sus papás lo notaron temprano. Lo anotaron en clases de batería y de ahí, una cosa fue llevando a la otra. Entrando a “La Libre” (Escuela Libre de Música de San Juan), fue expandiendo su conocimiento y círculo musical. El béisbol jugaba otro rol en su vida. Con una beca para seguir el deporte en una academia, estaba encaminado hacia allá, pero el béisbol le pedía algo que no necesariamente Robi quería dar.

"La música tiene algo que me atrapa siempre... La realidad es que desde bien pequeño estoy bien in touch con mis sentimientos y la pelota me estaba enseñando que a veces había que esconder esos sentimientos, ser un poquito más tough, y eso era algo con lo que yo siempre tuve conflictos. No podía hacerlo”, nos confesó Robi.

“Soy una persona que siente muchísimo y le gusta sentir todo intensamente”.

La música, en cambio, era el lugar perfecto para sacar todo lo que sentía y expresarse libremente. Aunque él mismo admite que empezó más por ganas que por talento (la voz fue llegando poco a poco con tiempo y práctica), Robi de manera rápida fue encontrando una manera propia de transmitir lo que sentía.

Sus referencias también lo dicen todo: Luis Fonsi, Reik, Sin Bandera, Kanny García… Y en lo urbano, Wisin & Yandel, específicamente por esa época en la que cruzaron al mainstream, al pop, al radio. "Eso mismo es lo que yo soy, pero en una persona. Siento que tengo las dos cosas y puedo moverme. Puedo ser un puente entre lo urbano, lo pop, lo melancólico".

La primera canción que escribió, según recuerda, fue un rap para un proyecto escolar a sus 14 años. Más que la nota, lo que le quedó fue el proceso: coger una historia y ponerle su punto de vista. Desde ese momento, empezó a escribir -inicialmente rap- hasta llegar a encontrar su sonido actual. Desde ese mismo momento, se enamoró. "Lo más que me gusta de hacer música es poder escribir, poder estar en el estudio y estar in touch con todo lo que siento y materializarlo en música".

Pero hubo momentos de incertidumbre. A sus 16 años Robi se muda a Tampa, Florida, junto a su familia y el cambio drástico lo llevó a un limbo de, en sus propias palabras, no saber qué hacer con su vida.

"Me acordé de un consejo que me dio mi papá: si a ti te gusta algo, te vas a dormir con eso, te vas a despertar con eso, lo vas a vivir y lo vas a respirar. Y yo me di cuenta de que estaba viviendo, respirando y durmiendo música".

Fue asímismo, durante una madrugada, que le llegó ese click de "esto es lo que voy a hacer con mi vida". Ese mismo día le dijo a su papá que no volvía a un parque de béisbol y, lejos de frenarlo, sus padres lo acompañaron en el salto. Robi lo recuerda con una gratitud que no necesita mucho adorno: "Creo que gracias a ellos soy el soñador que soy”.

En el 2018, con 17 años, empezó a sacar música propia en SoundCloud. Todavía desde Tampa, pero con un pequeño truco que ahora cuenta a viva voz: le decía a todo el mundo que estaba en Puerto Rico. Quería ser parte de la escena de acá, conocer a otros que estaban haciendo música, y lo logró. Vivió su propio proceso, y fue así como coincidió con varios otros artistas, como Alejo y Mofa. La red se fue construyendo desde la distancia, y con ella, las bases de lo que vendría.

De 2018 a 2020, Robi vivió varias etapas, algunas de las cuales se encuentran aún videos en Youtube (no digas que te dijimos, pero si buscas “@robi.music - Tengo todas tus fotos (freestyle)”puedes hacer el throwback con nosotros).

Llegó la cuarentena y, como a muchos, le cambió el panorama. Robi entró en un laberinto de experimentar con su música y se puso un reto: escribir una canción nueva todos los días. Fue ahí de donde salió “Forever” (canción para Alex Gárgolas y su álbum Gárgolas Forever). Con un ritmo diferente, ese fue el primer destello real de hacia dónde quería ir.

Ya con disquera y manejador, en el 2021 Robi se reunió con su equipo y les enseñó toda la música que había recopilado, tanto urbana como pop. Para todos, la respuesta era clara: La música pop se sentía más cercana a Robi.

Pero el camino nunca es en línea recta. En 2022 llegó “Pantycito”, un tema junto a Feid y Alejo que terminó siendo un hit viral. En ese momento, la corriente jaló a Robi un poco más hacia lo urbano, pero él siempre tuvo el pop en su mente y, aunque agradece su etapa en lo urbano, siempre estuvo claro que eventualmente haría un switch hacia lo que realmente quería escribir.

Y ese switch llegó con su álbum debut, “sorry si soy GRRRIS”.

“Este álbum es todo lo que he estado viviendo, sintiendo y siendo estos últimos dos años”.

El álbum casi nació de una canción. Fue cuando escribió “sorry es que soy bipolarrr” junto a Young Miko que sintió que había un proyecto más grande detrás: "Sentía que después de esa canción había mucho más que decir, mucho más que contar”. Luego llegaron “sorry es que soy intenso” y “sorry por esta canción”, y Robi entendió que había una historia abierta que necesitaba ser contada.

Lo que lo hace distinto es que esta historia no estaba terminada cuando empezó a escribirla. Fue navegando todo un mundo de sentimientos, altas y bajas, hasta llegar a lo que quería.

"El disco se fue escribiendo en un proceso de dos años. Nunca había trabajado en un disco, nunca había experimentado ese placer de poder ver todo materializado...

El sonido es completamente lo que soy y lo que quiero ser en la música ahora mismo”.

El sonido que encontró es gris, en el mejor sentido. Mucho pop, un toque de urbano, pero sobre todo, con sentimientos complejos, humanos, reales, no resueltos. "Para este disco tenía ya ideas de cosas que quería hablar, experiencias… Las iba anotando en los Notes”, cuenta Robi. “Pero el approach en el estudio siempre fue como un jamming session que terminaba en canción”, añadió haciendo énfasis en tratar de que las canciones tuviesen muchos puntos de vista. Justo esa es la idea del color gris. En sus palabras: no saber si es blanco o si es negro, no saber qué tanto negro hay o qué tanto blanco.

Las canciones, dice, están escritas de manera que quien las escucha puede interpretarlas según cómo se sienta en ese momento específico. No hay una sola respuesta. No hay un solo color.

Y si hay una canción que puede ser ejemplo es “sería, incluso más fácil” — el único toque de reggaetón en el disco. Su origen dice mucho de cómo piensa Robi la música: es un homenaje directo a Sería Fácil de Luis Fonsi, su canción favorita, la que referencia como una de las piezas que lo enamoró del pop y las baladas, pero llevado ahora a un contraste rítmico. "Quería que la gente se olvidara de que es reggaetón", dice. El feeling de la canción arrastra algo del mundo de las baladas hacia lo urbano, como si los dos mundos se encontraran en un punto medio que Robi ya sabe habitar muy bien.

Adentrándonos un poco en su proceso de escritura, aprendimos que hay una canción en el disco que lo obligó a ir más allá que cualquier otra: un niño con corbata.

Antes de que el proyecto se convirtiera en álbum, Robi entró en un bloqueo creativo. No podía escribir. Entraba al estudio y no salía nada. "Me olvidé de lo bonito que es escribir y de lo fácil que debe ser", admitió. Fue “un niño con corbata” el tema que lo sacó de ese bloqueo.

Un día, luego de cancelar una sesión en estudio, se quedó en su casa, cerró el cuarto y se sentó a escribir sin estructura, sin pensar en coros pegajosos ni en cuántas barras debía tener cada verso. Lo que salió fue una carta a su bisabuela- una descarga emocional convertida, eventualmente, en canción.

"Hay muchas veces que uno se enfoca tanto en perseguir el sueño, en lograr que las cosas pasen, que uno se olvida de las cosas que hacían que tú conectaras con esto…”, nos decía. Precisamente de eso trata la carta: de contarle a su bisabuela tanto las cosas buenas como las malas de la vida que está viviendo ahora: ver El Choli lleno, las llamadas que se olvida de hacer, el sentirse niño todavía en medio de todo… “Terminó siendo la canción más importante de mi disco y la canción que me salvó del hueco mental en el que estaba. Es como la pega de todas las canciones del disco”, recalcó.

Hay algo en el mundo visual actual de Robi que conecta con esto. La corbata siempre está ahí: sobre un outfit casual, encima de una camisa sencilla, amarrada sobre lo que sea que tenga puesto ese día.

Para estas fotos de Trasiego no fue diferente: la corbata apareció incluso sobre un conjunto de shorts y camisa manga larga casi estilo pijama, ese contraste exacto entre lo informal y lo formal, entre el niño y el adulto. Bajo nuestra interpretación, nada es un accidente. Es casi un manifiesto visual: dos mundos en uno, coexistiendo sin pedir permiso. El mismo principio que sostiene su música y el mismo que da nombre a la canción más personal de su disco.

“sorry si soy GRRRIS” no es una disculpa. Es una declaración de alguien que dejó de pelear con sus propios matices y decidió construir desde ahí. Y quizás esa es una de las cosas que más sorprende de Robi en este punto de su carrera: la calma con la que habla de un camino que por momentos fue lento, incierto, construido a pulso- pero que dentro de todo siempre vió con claridad. "Lo más bonito que me ha dado la música es el poder de la paciencia", dice. "Saber que estoy yendo hacia mi sueño, pero que voy paso a paso y que me lo tengo que disfrutar”.

Ese día, en pocas horas, Robi saldría de ese cuarto blanco para subir a escenario frente a cientos de personas que quisieron celebrar el release de su nuevo disco en Puerto Rico- antes fue México, luego sería España. Lejos de la gran ansiedad que uno esperaría encontrar en un camerino a horas del show, vimos ansias de la buena, vimos orgullo, vimos una mente corriendo con detalles de lo que podría hacer y cambios de último minuto que hacen que todo encaje aún mejor.

"La música se hace de muchas maneras. Es una forma de expresarse. Pero la música también son moods, son etapas. Ahora que encontré exactamente el sonido que quiero hacer, se me hace mucho más fácil defenderlo”, concluyó.

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